Hinchazón corporal y escamas erizadas ('piña'). Síntoma terminal en la mayoría de los casos.
Deterioro progresivo de las aletas, con bordes ennegrecidos o deshilachados. Suele ser secundario a mala calidad del agua.
Polvillo dorado/amarillo sobre el cuerpo. Muy contagioso y letal si no se trata rápido.
El pez no puede controlar su flotabilidad: se hunde, flota de lado, o va de cabeza.
Uno o ambos ojos saltones o abultados. Puede ser lesión o infección interna.